Víctor Manuel: “Yo amo este país y a la vez detesto muchas cosas de él”

ISRA ÁLVAREZ

  • El cantante ha compuesto y está de gira con 'Casi nada está en su sitio', en el que intenta que cada canción haga pensar al menos un poco.

Víctor Manuel

Después de más de una década sin componer, a Víctor Manuel le cogieron las musas y le sentaron delante del papel a escribir canciones. Ahora, la gira de presentación de Casi nada está en su sitio, su nuevo disco, está en marcha, por ejemplo, con las cuatro noches que estará en el Teatro EDP Gran Vía, a partir de este jueves 9 de mayo.

Casi nada está en su sitio, ¿es de los maniáticos del orden?
Bueno, cuando edité el disco en octubre la primera pregunta siempre era ¿qué es lo que no está en su sitio? Y ahora ya no me lo pregunta nadie. Creo que es porque dan por sentado que todo está descolocado, desde un orden mundial regido por un señor estrafalario de color amarillo hasta nuestro propio país, que está un poco descoyuntado. La proliferación de partidos políticos nos ha dejado a todos descolocados. O la tecnología, que nos lleva agarrados con un gancho y el teléfono nuevo a los dos años se le funde la batería… Es una perplejidad que supongo que le pasa a mucha gente, también con la velocidad de la información o la velocidad de las verdades y las mentiras.

¿Ese ambiente es bueno o malo para un músico, le estimula?
No, estímulo no es. A mi me estimulan otras cosas, las cosas más estables, o las historias. Esa manera de vivir no me resulta nada atractiva.

¿Es incompatible ese ritmo de vida vertiginoso con componer?
Da un poco igual, depende de cómo trabaje cada uno. Para este trabajo escribí muchísimas canciones, nunca había escrito tantas. Y yo lo hago con absoluta calma, cuando escribo me aíslo totalmente, en un sótano sin luz natural… y allí no pasa nunca nada, estoy fuera del mundo.

De repente le dio la vena compositora… ¿qué la provocó?
Las ganas. Hacía muchos años y yo siento la necesidad de escribir canciones de vez en cuando. Pero hubo una pausa muy grande porque hubo varias giras en medio, con su disco correspondiente. Y cuando acabé todo eso sí tenía ganas de escribir canciones.

¿Y cómo lo hizo?
Me fui a las notas de voz que tengo en el teléfono, que estaban llenas de esbozos de melodías, de trozos de letras que almaceno ahí mientras camino, mientras paseo… y allí había cosas utilísimas, prácticamente el 90% de las canciones que he escrito estaban en las notas del teléfono.

Hay que aprovechar a las musas cuando llegan, ¿no?
Sí, porque son como pequeños raptos de inspiración. Después hay que picar piedra y acabar la canción. El otro día leía una canción de Leiva y me reconfortó que el decía lo mismo, que guarda en el teléfono cosas que se le van ocurriendo.

En Allá arriba, al norte, vuelve a reivindicar Asturias… Sí, es una canción muy bucólica, muy descriptiva. Nunca me propongo cuando compongo hacerle una canción a Asturias, pero sale, creo que es algo que tiene que ver con el subconsciente. Y en este caso es una canción muy alegre, muy vital.

Madrid es otra ciudad que le ha inspirado mucho…
Yo vivo aquí desde hace 55 años, es el lugar donde elegí vivir y donde te inventas una familia y unos amigos… Pero siempre tiras de la infancia constantemente. Pero me acostumbré a este Madrid que ahora es tan poblado y tan anárquico pero que era mucho más doméstica, con camellones y tranvías. Me adapté bien y ahora me gusta la animación de la gran ciudad, aunque sea una paradoja. Aquí eres un granito de arena entre otros muchos y en un pueblo eres omnipresente.

Y sin embargo usted es de Asturias, de Madrid y de todos los sitios…
Uno ama primero la casa donde nació, el prado donde se crió, la ciudad donde vives… y luego vas ampliando el foco. Yo que he viajado tanto y conozco tanto este país no puedo menos que quererlo. Y sé que no hay nadie superior a nadie. No me hables de apellidos, ni de regiones… A veces lo que falta son oportunidades, no es cuestión de que nadie sea más listo que nadie.

¿Quién fomenta esas divisiones?
Generalmente la gente de pasta, que no quiere compartir, que por algún designio divino se cree superior al resto de los mortales.

¿La melancolía es un motor para componer?
A veces sí, pero no soy especialmente melancólico ni pienso que cualquier tiempo pasado sea mejor.

En una familia de músicos, ¿se habla de algo que no sea de la música?
Se habla de todo menos de música (risas). En casa no hablamos de música a menos que sea algo puntual. Quedamos para ensayar o a veces lo hacemos como juego y pasamos una tarde con Ana cantando a los Beatles con su hijo al piano. A eso me apunto yo y se apunta cualquiera. Pero no se lleva el trabajo a casa.

En 'Mujer hablando con su perro' hace una reivindicación de la conciliación, de las preocupaciones de tener hijos… ¿es biográfico?
No, no es nada biográfico. No me recuerdo esperando a que mi hija volviera a casa. A veces oía la puerta cuando llegaba.

¿A lo mejor es más tolerante por ser músico?
Puede ser. Hay edades para todo y llega un momento en que te mentes en casa tú solo sin que nadie te diga nada, porque tienes tu zona de confort y te vas retirando de la noche.

En 'Digo España' hace alabanza y crítica al país.
Yo amo este país y detesto muchas cosas de este país al mismo tiempo. Nunca les diré a los nacionalistas las cosas que detesto (risas). Este país es como es. Es un país que ha hecho cosas fantásticas y que ha cometido errores de bulto y esos no se pueden adjudicar sólo a un gobierno. Es un país maravilloso que a veces tenemos la tentación de castigarlo con el desprecio. Pero no hay más que viajar para darse cuenta de que no somos tan distintos al resto del mundo y que tenemos que mejorar en muchas cosas, porque este país es estupendo.

Dice en un verso: "borremos todas las lindes". ¿Estamos mejor juntos que separados?
Siempre mejor juntos. Fuera de la unidad hace muchísimo más frío. Es curiosísimo cómo se van desencuadernando las cosas y no se llega a ver el mecanismo, porque se hace con mentiras. Y la gente las compra con gusto, porque son sus mentiras. En todos los sitios hay imbéciles y listos. Cuando canto esa canción en el escenario siempre explico que todos somos iguales. Lo que falta es que haya igualdad de oportunidades.

¿Por qué a la gente de la cultura les importa tanto el mundo de la política?
Porque es importante. Ojalá a los políticos les importara tanto la cultura… seríamos franceses. La Marca España es Almodóvar, Paco de Lucía, los grandes escritores que tenemos… y después si quieres Zara en los negocios. Pero las cosas que marcan a España son cosas que provienen de creadores a lo largo de su historia.

Si alguna de sus canciones cambió algo, ¿cuál crees que sería?
Por lo que significó en su momento y por lo que hoy aún significa, sería Sólo pienso en ti. Es una canción que dio visibilidad a la discapacidad. Cuando se estrenó en los medios sólo hablaban de una canción sobre dos chicos con problemas y no citaban la discapacidad. Eso se fue incorporando después por la lucha tremenda de las familias y de las asociaciones.

En Cachito también cuenta una historia y basada en hechos reales…
Es una canción un poco más extrema. La escribí porque en el mercado donde compro, en Chamartín, había un recadero muy excéntrico, que iba con leotardos y camisetas dibujadas por él. Le llamaban Cachito y un día le pregunté al frutero por qué le llamaban así y me dijo que era por el "cachito" que tenía entre las piernas, porque tenía un paquete tremendo.

Dice de sí mismo "bueno a tiempo parcial", ¿qué hace en el tiempo en el que es malo?
No llego a la maldad, pero a veces te escondes de un problema de tu alrededor y eso es una forma de maldad.

¿Y qué hace para ser bueno?
Ana a veces se desespera, porque yo nunca digo que no a nadie, de entrada digo que sí, porque el no es más difícil de explicar. Y si puedo siempre echo una mano y ayudo a quien pueda. Soy un poco de la pasta de la que estaba hecho mi padre, que si podía hacer un favor no se escondía nunca.

Hay canciones de desamor en el disco… No son indirectas, ¿no?
No, las de desamor no se las tiene por qué tomar así. Las canciones que yo le escribo a ella son inequívocas, sólo para ella.

¿Es su 'Gala', su musa, como lo fue ella para Dalí?
No, porque Gala era una especie de parásito y Ana es una mujer muy trabajadora e independiente. Hay más diferencias que similitudes.

Vuelve a hacer un alegato antibelicista en 'Nos están preguntando'…
Esa canción la estaba escribiendo cuando en España se descubrió que había un contrato para venderle armas y bombas a Arabia Saudí y cuando se dio la paradoja por un lado de la gente que lo veía mal y la gente que vivía de eso. Y esa pregunta de la canción proviene del corazón de África, donde les matan con las armas que les venden.

¿Sus canciones son poemas con música, música con mensajes?Intento que ambas cosas vayan juntos y acompasados. Intento hacer algo así como canción inteligente, que te haga pensar al menos medio minuto en lo que está diciendo la canción. No como Despacito, que no te dice nada.

Y esas canciones que no dicen nada, ¿son lícitas?
Sí, todas son lícitas y hay música de baile fantástica, pero estamos en el tiempo del reguetón y del vacile por el vacile y eso da un poquito de pereza. Cuando yo veo que no escucho en la radio a Jorge Drexler, que es música inteligente, pues me escandalizo.

¿Se acuerda de la primera canción que compuso?
Sí, claro, era horrible. Se llamaba 'Tendré tu amor'. Debía tener yo doce o trece años y nunca llegué a grabarla ni a cantarla. Cuando empiezas a componer empiezas imitando algo que te gusta y a mi me gustaba un cantante llamado Leny Escudero, un francés que sonó aquí una temporada. Cantaba muy mal y para mi era reconfortante escuchar alguien que cantaba mal en la radio porque pensaba que si él podía ser cantante yo también.

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