los looks 'dosmileros' más icónicos del cine español

Los vestidos de Marisol, el abrigo de pelo amarillo de Rocío Jurado en La Querida, la chaqueta de cuero de Jorge Sanz en Hotel y domicilio, el traje rosa de Javier Bardem en Huevos de oro… Pese a no ser muy dado a recrearse demasiado en cuestiones estéticas, la historia de nuestro cine también ha brillado por su vestuario.

Durante la pasada década, aunque menos excesiva que las dos anteriores, podemos apreciar claramente las tendencias que se vieron —y se siguen viendo— por la calle, como es el caso de los chavales de 7 Vírgenes o el de Yo Soy la Juani, películas de las que ya hemos hablado en anteriores ocasiones. De Calparsoro a Bigas Luna pasando por Santiago Zannou, aquí una lista de nuestros estilismos favoritos.

Elsa Pataky en El arte de morir (2000)
Por desgracia, volver a casa sola por la noche con un minivestido de lentejuelas azul eléctrico es ya en sí bastante terrorífico para una chica, pero si encima te encuentras con un grupo de pastores alemanes sueltos y con mucha hambre, prepárate para correr.

Esto es lo que le pasa a Elsa Pataky en El arte de morir, esa peli que entremezcla rasgos de Al salir de clase con Sé lo que hicisteis el último verano. Como curiosidad, deciros que esta maravillosa escena la podéis ver en Youtube gracias a Rafael Casado y sus perros de cine, y que si le dais a la descripción del vídeo podéis conocer el nombre de estos adorables canes. *Ninguna actriz fue malherida durante el rodaje de esta escena*.

Najwa Nimri en Asfalto (2000)
Minishorts, zapatos de “chúpame la punta”, melenas escalonadas de mecha marcada… No, no es un anuncio de Miss Sixty, es el look que lucía la siempre increíble Najwa en su cuarta colaboración con el director Daniel Calparsoro. Personajes siempre al límite, de marcada estética y con la violencia siempre en el ambiente; Najwa llevó como nadie las tendencias que marcaron el primero lustro del nuevo siglo.

Leonor Watling en Son de Mar (2001)
Bigas Luna te puede gustar o no, pero lo que está claro es que nos ha regalado algunos de los momentos —y looks— más emblemáticos de nuestro cine. Quizá el primero que os venga a la mente sea el vestido rojo de Penélope Cruz en Jamón Jamón, pero a mí hoy me gustaría reivindicar la típica bata de ama de casa que llevaba Leonor mientras tendía sus bragas en Son de Mar, por no nombrar el ‘total look’ de Versace otoño/invierno del año 2000 que lleva en la escena del puerto; porque Bigas siempre va fuerte. Nota: quien, como yo, haya crecido en la capital de la Marina Alta, reconocerá el patio del Bar Senieta, entre otras bellas localizaciones.

Dritan Biba de Los novios búlgaros (2003)
Tras 17 años de parón, Eloy de la Iglesia volvió al cine con uno de sus temas fetiche —el del homosexual de buena posición social que se enamora de un joven sin recursos— en una de sus películas mejor rodadas. Después de convertir a José Luis Manzano y a José Luis Fernández Eguía “El Pirri” en auténticos iconos de nuestra cultura, hizo lo propio con el actor albano y sus camisetas de W2P.

Fotograma de Los novios búlgaros

María Valverde en La flaqueza del bolchevique (2003)
Hay papeles de debut que marcan un antes y un después, y este es uno de ellos. Con tan solo 15 años, María consiguió el Goya a la Mejor actriz revelación tras interpretar a una adorable adolescente de colegio católico y así quedarse ya para siempre grabada en nuestras retinas; ya sea con un bañador oscuro sentada al borde de una piscina o con un plumas rojo y peinada de niña bien.

Unax Ugalde en Reinas (2005)
¿Soñaba el director Manuel Gómez Pereira con ovejas eléctricas? Decolorarse el pelo de rubio platino y que te quede bien no es algo fácil. En el caso de Unax, el toque Super Saiyan fue todo un acierto. Enfundado siempre en trajes oscuros, este peinado consigue darle el giro necesario a su sobrio look. Como un sick boy recién salido de rehabilitación, como un replicante activado, como “lágrimas en la lluvia”.

Fotograma de Reinas

Quim Gutiérrez en Azul oscuro casi negro (2006)
Convertir el rollo “chico normal” en algo memorable no es nada fácil. Sin embargo, cuando es Quim Gutiérrez el encargado de lucir el polo a rayas y el vaquero tipo sickonineteen (¿os acordáis de esto?), la cosa cambia. No en balde, ganó el Goya a Mejor actor revelación por este trabajo. Convertir lo cotidiano en relevante no es fácil, y Sánchez Arévalo lo consiguió de sobra con su estimulante debut.

Yohana Cobo en Volver (2006)
Polos de rayas y cuello blanco, el Nokia 3310 colgando del cuello, minifaldas de volantes… Las que fuimos adolescentes en esta época nos podemos ver reflejadas fácilmente en el colorido vestuario de Yohana Cobo. Almodóvar, como siempre, cuida hasta el último detalle en cuestiones de estilismo, donde siempre ha destacado, y Volver no iba a ser menos.

Fotograma de Volver

Elio Toffana en El truco del manco (2008)
Con Elio ya tuvimos la ocasión de hablar de moda y de su pasión por el estilo “Lo-Life”, pero de la que no habíamos hablado tanto era de su faceta como actor. En El truco del manco —primer largo de Santiago Zannou—, Elio da vida al hermano del protagonista, un tipo algo problemático y mimado en exceso por su madre. Como en el resto de su obra, el trabajo de Toffana es preciso y elaborado, y consigue transmitir de manera natural y convincente las luces y las sombras de la vida en el barrio. Vamos, que nadie como él para lucir chándal y cadenas.


Fuente: ID

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