marfil y raven quieren revitalizar la escena 'drag' en barcelona

Cuando Rubén Mármol y Sergio Esche entraron a la oficina para entrevistarse con nosotros, pude ver en seguida la energía y el entusiasmo que proyectaban juntos. Ambos son maquilladores, se dedican al mundo de la moda y se han convertido en grandes amigos. Ahora, además, han descubierto al mismo tiempo un universo que les fascina: el drag.

Hablamos con ellos a raíz de una increíble editorial fotografiada por Berta Pfirsich y bajo el estilismo de Jèss Monterde; una serie fotográfica que muestra un universo diferente al que solemos relacionar con la escena, que proclama por sí solo que este es un mundo más complejo de lo que pensamos. Por eso, hemos hablado con Rubén y Sergio, o más bien con Marfil y Raven, para que nos descubran qué mensaje se esconde tras las plataformas y la sombra de ojos.

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Marfil lleva kimono vintage

¿Cómo disteis el salto del mundo de la belleza a la escena drag queen?
Raven: De pequeño ya empiezas a jugar con la ropa de tu madre, es algo que siempre ha estado ahí. Todos los carnavales aprovechaba para travestirme. Pero el año pasado para Halloween, junto a Rubén y otro amigo, decidimos hacer un grupo y caracterizarnos bien. Nos fuimos de fiesta, resultó que nos lo pasamos demasiado bien, y nos picó el gusanillo.

¿Cómo os sentís más cómodos?
R: En nuestro trabajo es todo bastante natural. Se supone que es un trabajo creativo, pero generalmente tienes muy poco margen. Por eso, cuando nos caracterizamos de drag queens podemos llevar el maquillaje al extremo.

Marfil: Cuando te quitas las cejas y te afeitas, tienes todo un lienzo en blanco ante ti para hacer lo que quieras… ¡Es una pasada!

Toda la ropa de Belledejour Studio. Zapatos de los modelos. Medias Wolford

¿Qué tipo de espectáculo hacéis?
R: En Halloween conocí a un grupo de gente que era muy fan de RuPaul Drag Race. Yo siempre lo veía solo, no tenía con quién compartir eso. Pues a raíz de ir con ellos a fiestas conocí a Yono y Dino, que empezaron a organizar en Barcelona la fiesta Pluma: una fiesta gratuita en la que tiene cabida todo tipo de gente, pero siempre con un trasfondo queer y reinvendicativo. Hoy en día actúo una vez al mes.

M: Yo por diversas razones no pude actuar en Pluma hasta la última edición, pero cuando por fin lo hice supe que no sería la última vez. Es una fiesta pequeña, pero tiene muy buen ambiente, un poco inspirada en las fiestas underground europeas donde cada uno puede presentarse como le de la gana. Hay total libertad y cada uno se expresa como quiere.

¿En qué se basa vuestro espectáculo?
R: Yo siempre intento hacer algo que vaya más allá de un lip sync y bailar; intento crear una historia con otros elementos. Que no sea solo estar allí de guapa y menear el culo, nos gustan las cosas raras (risas).

M: Intentamos llevar el espectáculo a un lado más artístico, por eso solemos hacer algo más que salir ahí a pasearse. Yo, personalmente, trato de transmitir una idea, que mi look lleve un mensaje implícito.

Raven lleva sombrero Elba Blanco

¿Cómo veis la escena drag en España?
R: Ahora, en Barcelona está empezando a surgir gente que pretende despertar la escena, porque hasta ahora estaba bastante muerta. Están surgiendo fiestas nuevas y es muy positivo que esto ocurra.

M: Yo creo que ha avanzado bastante, y supongo que en parte gracias a RuPaul. En cuanto se ha estrenado el programa, ha sido un auténtico bombazo. El cliché de los chicos que de pequeños nos poníamos los zapatos de nuestras madres es cierto, pero eran cosas que llevabas por dentro. Cuando descubres que eso lo hace mucha otra gente, que es algo normal, que ha salido en la tele y que es mainstream, pues hay menos prejuicio y da menos vergüenza hacerlo.

R: Yo creo que, hasta ahora, la escena drag se limitaba al carnaval de Lanzarote o a la figura de la folclórica con la plataforma, algo que no me representa. Sin embargo, al ver RuPaul descubrí otros tipos de drag, más artísticas y underground.

Medias Wolford. Botas de los modelos

¿Hay sitio para las mujeres en el mundo del drag?
R: Por supuesto. Se trata de las llamadas drag kings; es otra vertiente. En Londres hay un colectivo de chicas haciendo de drag queens y de drag kings que están luchando porque se reconozca su sitio. Se trata de una caricatura tremenda de la feminidad, como una Jessica Rabit pero llevada al extremo.

M: Hay mucho más allá de la purpurina; hay un trasfondo muy potente e interesante.

¿Qué o quiénes son vuestros referentes?
R: La época de los 80, las mujeres con carácter de La Movida, ese glamour misterioso propio de las divas de los 50.

M: A mí me inspira muchísimo Japón: los monstruos, Pokémon, Hello Kitty… También la decadencia, el Barroco y los colores.

Raven lleva total look Tabatha Rivière

¿Habéis sentido rechazo alguna vez por alguien?
M: En mi último espectáculo —que puede que fuese un poco más de mujer— me preguntaron: “¿Pero tú quieres ser mujer?”. Y yo pienso: “No, no lo has entendido”. Yo comprendo que ocurra esto, creo que hay un poco de confusión con el concepto drag queen.

R: Cuando empecé a hacer esto, le decía a mis amigos que viniesen a ver el espectáculo y ellos siempre contestaban con un: “Sí, ya iré”. Supongo que pensaban que se trataba de hacer el tonto con unos tacones. Hasta que te ven, y dicen “coño, mola”. Yo creo que he sentido más aceptación que rechazo, e incluso admiración. Muchísimas personas nos dicen: “¿Cómo consigues hacer esto? ¿Cómo has logrado este outfit?”.

Marfil lleva sombrero Belledejour Studio. Abrigo Laia Viñas. Body vintage

M: ¡O cómo consigues aguantar seis horas con esos tacones! (risas).

R: A mí siempre me ha gustado un poco ese punto de reivindicación, y aunque sí es verdad que no estoy en ninguna asociación ni nada, sí creo que contribuyo a pequeña escala. Por ejemplo, con mis sobrinos pequeños, a los que les enseño mis vídeos. Al principio alucinaban, pero ahora lo tienen muy normalizado. A nivel familiar, estoy rompiendo con los prejuicios.

M: Mi madre es súper fan. De hecho, la semana pasada nos creó un club de fans, donde cuelga fotos nuestras y publica los eventos que vamos a tener.

¿Cuánto tardáis en transformaros en Marfil y Raven?
M: Unas cuantas horas, piensa que hay un trabajo de transformación muy fuerte.

R: Lo mínimo que tardo yo en maquillarme es dos horas, y yendo muy rápido. Luego, ponte la peluca, arréglate las uñas, ponte toda la ropa… Hay mucho trabajo, y no solo de ese día, sino también el trabajo previo para idear el look.

Raven y Marfil llevan mMedias Wolford. Botas de los modelos

¿A dónde os gustaría llegar como drags?
M: A mí me encanta mi trabajo, a día de hoy no lo dejaría por ser drag, precisamente porque es más divertido que sea un hobby que una obligación. De todas formas, a mí me encantaría estar en una fiesta guay en el Apolo. Me gusta lo que hago y me agrada gustar sobre el escenario.

R: Yo tampoco creo que me vaya a dedicar a ello, aunque nunca se sabe qué camino te depara la vida. Lo que sí me apetece es jugar, ver a dónde me puede llevar. Me encantaría protagonizar un espectáculo en una fiesta a nivel puntual. De momento, estoy explorando y dejando que entren cosas nuevas en mi vida, no me estoy frenando a nada. ¿Quién sabe? Lo importante es seguir disfrutando y que la gente disfrute conmigo.

M: La gente puede pensar que es un simple disfraz, pero no es solo eso. A mí me hace feliz esto. Cuando me pongo la peluca, me convierto en otra persona.

Créditos


Fotografía Berta Pfirsich
Estilismo Jèss Monterde
Maquillaje y peluquería Marfil y Raven


Fuente: ID

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