¿qué significa ser mujer para la comunidad trans? cuatro mujeres responden

Mucho se está hablando de feminismo últimamente, pero este concepto es harto complejo. Se habla de la brecha salarial, de violencia de género, de abuso de poder o de acoso laboral, entre otras muchas cosas. Sin embargo, por encima de todas estas lacras de la sociedad que tienen que dejar de existir cuanto antes, todas deberíamos reflexionar acerca de qué ha supuesto para nosotras el hecho de nacer mujeres.

Las mujeres cis no hemos tenido que luchar por el hecho de que se nos reconozca como tal y, en cierta manera, hemos crecido con un rol que nos imponen hasta que alcanzamos una madurez intelectual, que nos hace cuestionar todas esas normas no escritas tan rígidas como absurdas. Es en este punto en el que cobra mucho sentido la famosa frase de Simone de Beauvoir: “No se nace mujer, se llega a serlo”. Es decir, las diferencias de género —y en un sentido más amplio, el propio género— es una construcción social que nada tiene que ver con nuestra naturaleza.

En un día como hoy, hemos querido reivindicar la voz de un colectivo que, además de tener que lidiar con el machismo que soportamos todas las mujeres, también tiene que luchar para lograr que se le reconozca como tal. Luchar por cosas tan nimias como poder entrar en el probador que les corresponde, poder modificar su DNI o no tener que esperar hasta la edad adulta para recibir el tratamiento hormonal que necesitan.

Las mujeres trans son el ejemplo más plausible de que ser mujer trasciende a cualquier cuestión biológica y que los conceptos de género de la sociedad actual siguen patrones arcaicos. Hemos hablado con estas cuatro grandes mujeres sobre qué significa para ellas ser mujer.

Fotografía Luis Venegas

Valeria Vegas, periodista y escritora
“Nunca me he planteado concienzudamente lo que es ser mujer porque creo que es algo inabarcable y, en parte, os diría que ni tan siquiera lo he elegido, aunque al final todo se trate de una decisión vital. Me he guiado más por el sentir que por el ser y estaba abocada a ello. La sociedad ha de concienciarse de que hay mujeres que biológicamente nacen como tal y otras que se forman a lo largo del camino. Las transexuales estamos dentro de ese segundo grupo, en el cual existe la misma pluralidad que con las mujeres cisgénero.

Como episodio de transfobia solo recuerdo algún caso en el que se me ofendía a mis espaldas (y obviamente una se acaba enterando), pero no le puedes dar mayor peso que el de alguien que habla desde la ignorancia o la maldad, porque lo cierto es que por una persona así me encuentro con 200 que son atentas, positivas y educadas. Ahí es cuando pienso: ‘¿por qué no tendrían que serlo si yo ofrezco lo mismo?’. Al final, la identidad de género no debe condicionar el resto de tus horas del día ni tus actos. Sí conozco casos en los que la transfobia llega a la agresión física, a las amenazas, a la burla, por lo que me parece perfecto que el Código Penal lo recoja como delito de odio.

Queda bastante camino por recorrer, ya no tanto a nivel legislativo como a nivel educacional. La sociedad avanza a trompicones; siguen existiendo empresarios que consideran que contratar a una persona trans da mala impresión o hombres que reniegan de la relación sexual que mantuvieron la noche anterior porque lo confunden con ser homosexuales sin llegar a entender que se acuestan con el presente de la otra persona, y no con su pasado. La sociedad debe vencer la lacra de la vergüenza, que a la vez viene por el desconocimiento. De todos modos, en mi caso, siempre aludo a la canción de Violeta Parra ‘Gracias a la vida’, por la familia, amigos y marido que tengo”.

Fotografía Lina Jelanski

Nikita Wolfe, modelo
“Ser mujer, para mí, significa ser una rebelde, ser libre, luchadora, reivindicar mis derechos dentro de una jaula que se creó primero para darme un plumaje colorido y luego hacerme sentir culpable por ello. Patear la jaula y manifestar que no soy un trasto, negarme a cumplir con aquello que me imponen para serles cómoda y adaptable. Ser una mujer significa dejarte ser femenina y masculina o ninguna de las dos según tu visión de tu mente y cuerpo. Ser mujer significa transcender a la sabiduría, libertad y empatía siendo la mejor forma de ti.

Al ser una persona trans, sin querer, firmas el contrato a ser cuestionada, objetivada y rechazada. Así es la realidad de la sociedad de hoy. Pero si tienes suficiente determinación para defender tu identidad, defender quién eres, ninguna adversidad te podrá vencer. Es mejor morir luchando por lo que eres que ‘existir’ siendo un proyecto de las opiniones de los demás. Considero que queda mucho camino por recorrer no solo para la comunidad trans sino para la sociedad en general. Vivimos en un mundo nuevo con visión de mundos pasados”.

Imagen cortesía de Ángela Ponce

Ángela Ponce, modelo
“Para mí, ser mujer es simplemente un orgullo. He luchado, claro que sí, desde muy pequeña para que se me respetase y se me reconociera como lo que soy: una mujer. Un camino diferente al de la mayoría, en el que ha habido muchos momentos de lucha e incomprensión. El camino ha sido difícil, pero nunca me ha faltado eso que nos une a todas: fuerza, tesón y valentía. Y es que las mujeres no nos rendimos; las mujeres vivimos luchando, creciendo y amando. En mi caso, mi lucha es para que todas aquellas que vengan detrás tengan el mismo camino, [y que] este sea más amable, fácil y respetuoso.

En mi caso fue complicado, pues soy de un pueblo donde la información era escasa y no había respuestas a mis dudas. Sentía que no encajaba y no fue hasta que fui más mayor cuando cuando pude ponerle nombre. Pasas por el rechazo de los niños, ser señalada, incomprensión, listas de espera interminables, test psicológicos para demostrar que eres quien dices ser —tienes que convencer a los profesionales de la medicina de que no estás loca…—. Día a día te enfrentas a prejuicios que se solucionarían con algo tan simple como la información. Si en mi colegio nos hubiesen hablado de la diversidad, pienso que habría sido más fácil para mis compañeros y también para mí.

Por supuesto, creo que queda mucho camino por recorrer para el colectivo trans y para las mujeres de hoy día. Aunque nos digan que están cambiando las cosas y sea cierto, aún hay mucho prejuicio, machismo. Diariamente se abren los telediarios con casos de violencia de género y transfobia con un desenlace fatal. El número de víctimas no deja de crecer y eso es señal de que aún queda mucho que hacer y por lo que luchar.

También en los trabajos existe una gran desigualdad, y en el caso de las mujeres trans, existe esa desigualdad sumada a que cuesta sangre, sudor y lágrimas que te contraten por el simple hecho de haber tenido un desarrollo en la vida diferente al de las personas cis. Cosa que no eliges, por cierto. Mientras estas cosas no cambien, las mujeres —¡todas!— tendrán que seguir alzando la voz y reclamando sus derechos”.

Imagen cortesía de Topacio Fresh

Topacio Fresh, galerista y activista
“A lo largo de mi vida, he adquirido la certeza de que las personas trans pertenecemos a la minoría segregada, discriminada y marginada dentro de la comunidad LGTBI —sobre todo las mujeres— por el hecho de sen transexuales y mujeres en una sociedad heteropatriarcal.

Para mí, significa lo mismo ser mujer que ser caucásica, que tener 40 y tantos años o medir un metro ochenta… No se trata de sentir, se trata de SER. Me encantaría tener un botón en el ombligo para poder transformarme en un sinfín de otras cosas maravillosas. La consideración ajena es algo que me tiene sin cuidado; lo más importante y valiente fue mi propia consideración, autoestima, reafirmación y tener la convicción de cómo querer llevar adelante mi vida.

[Las situaciones de transfobia] Que puedo contar tienen que ver precisamente con lo contrario a a la transfobia; son situaciones en las que mi imagen de señora galerista del barrio de Salamanca servía y sirve como ejemplo de integración, como cuando te utilizan de espejo de una realidad inclusiva y abierta, pero en verdad sabemos que del otro lado sí que hay muchas chicas y chicos en busca de oportunidades que nunca llegan. Yo aprendí a luchar y librar mis batallas. No sé si eso tiene que ver con mi transexualidad o con el tipo de mujer que me siento: una luchadora”.


Fuente: ID

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